Lunas de Agosto
El día amaneció con los ojos nublados, entrecortados, borrosos entre sollozos. Afuera el sol estaba radiante. La mañana sonaba a primavera. Los rayos de luz se cuelan por las cortinas y provocan que me despierte, empujando la almohada sin fuerzas y aburrido. Así, otro panorama se pinta por dentro. Estoy envuelto entre sábanas, con la pesadez de una larga noche como las últimas que he tenido, con la resaca de una mente ocupada en una guerra de pensamientos que agobian y calman. Vi el amanecer otra vez, divagando. Pensaba en cómo el tiempo pone cada cosa en su sitio, cómo el universo escucha esa voz aguda en tu interior. Te hace caso a su tiempo, pero te cumple todo: lo bueno que esperas y lo no tan bueno; lo que sueñas, lo que anhelaste, lo que un día por error pediste, lo que un día por amor rogaste, sin medir las consecuencias de tus palabras, sin sentirlas, sin creerlas. Salieron por angustia y se convirtieron en rabia; fueron aliento y terminaron en angustia. Hoy aprendí a cuidar mi...